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Cuidado con las rebajas

Las rebajas y ventas especiales son buenas ocasiones para adquirir productos de calidad a menor precio. Sin embargo, se deben comprobar bien las adquisiciones antes de comprar, y el consumidor no debe olvidar que sigue teniendo los mismos derechos que cuando realiza una compra en temporada normal.

 

No hay que dejarse deslumbrar por los carteles de precios bajos; el consumidor debe asegurarse previamente que lo que compra rebajado es de buena calidad y que no se trata de artículos que el establecimiento ha puesto a la venta exclusivamente para la temporada de rebajas, o que tienen una calidad inferior.

Derechos del consumidor
Cada vez que se aproxima una campaña de rebajas, el Instituto de Consumo recuerda a todos los potenciales compradores que tienen los mismos derechos que en cualquier otra época del año. Es decir, en caso de que el cliente pague sus compras con Visa o cualquier otra tarjeta de crédito, el establecimiento en cuestión tiene la obligación de admitirla si fuera de temporada de rebajas acepta este tipo de pago.

Según los datos de fashionPANEL de Taylor Nelson Sofres, las rebajas de invierno son el período del año en que el consumidor español destina un mayor presupuesto a la compra textil. Durante el mes de enero, el gasto destinado a la compra de prendas de ropa es un 24% superior al promedio mensual del año.

Las ocho primeras semanas de 2002 concentraron un 17% del total de las ventas anuales en unidades, lo que representa el 18% del presupuesto anual destinado a la compra textil.

En el año 2000, según CEACU, el gasto de los españoles en rebajas fue de unos 180 euros por persona–temporada de invierno y verano-, lo cual supuso un total de 60099.77 euros más que en 1999. En verano de 2001, según el Instituto Nacional de Consumo se gastaron 90 euros por unidad familiar y en las próximas rebajas se prevé que aumenten notablemente los gastos en productos de nuevas tecnologías.

Rebajas sin trampa
Según la Ley de Ordenación el Comercio Minorista de España, los artículos rebajados tienen que haber estado a la venta con anterioridad, durante un mes como mínimo, a un precio normal y sin ofertas. Esta normativa prohibe ofrecer como rebajados artículos deteriorados o que puedan tener algún defecto.

También señala que, para que el comprador pueda comparar, en los productos de las rebajas debe figurar con claridad el precio anterior, además del precio reducido. El establecimiento debe sellar la garantía del artículo comprado, cuyo plazo, en el caso de artículos de carácter duradero, es de seis meses.

Requisitos legales
Según la Ley del Comercio Minorista, las ventas de rebajas sólo pueden efectuarse en dos temporadas del año, una al principio del mismo y otra en torno al verano. La duración de cada temporada oscila entre una semana y dos meses, dentro de las fechas que cada Comunidad Autónoma establezca.

En el caso de que un comercio oferte artículos a precio normal y otros a precio reducido, ambos deben estar separados de forma que no quepa error para el comprador. Señalándose, en su caso, la presencia de rebajas, saldos, liquidación u obsequios.

El cliente debe tener en cuenta que no se puede vender como saldos cualquier artículo, sino únicamente aquellos debídamente anunciados como tales, cuyo valor de mercado haya disminuido por su antigüedad o deterioro. Quedan
excluidos aquellos artículos que supongan riesgos o engaño para el comprador o los que no se vendan realmente por precio inferior al habitual.

Salvo que se trate de establecimientos dedicados exclusivamente a este tipo de ventas, no pueden venderse como saldos productos que el comerciante no tenga en su poder con unos seis meses de antelación.

Liquidación
En el caso de venta por liquidación, hay que señalar que ésta tiene carácter excepcional y su fin es el de agotar determinados artículos. Se produce como consecuencia de una decisión judicial, administrativa o por decisión del propio empresario. Este puede iniciar una venta en liquidación por varias razones como cese total o parcial de la actividad, debido a un cambio de ramos de comercio, por cambio de local o realización de obras o por una causa de fuerzas mayores que paralice la actividad.

Nunca pueden ser vendidos en liquidación aquellos artículos que no formen parte de las existencias del establecimiento. La duración máxima de este tipo de venta es de tres meses, salvo que se produzca el cese total en la actividad comercial, en cuyo caso será un año.

Por otra parte, si el empresario inicia una liquidación con motivo del cese total o parcial en la actividad, o por cambio del ramo, no podrá dedicarse en el mismo municipio, a vender productos similares a los que entraron en la promoción, al menos durante los tres años siguientes.